Chamonix 2019 Escalada & Vida
- monserratakb
- 27 oct 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 3 nov 2021
Después de un mes de vivir con mis familiares en Francia, no hablaba francés, pero decidí dejar la comodidad de la casa de mi prima en Toulouse para explorar las montañas de Chamonix. Me inscribí en un Blablacar (aplicación de auto compartido) y encontré un viaje de 9 o 10 horas con una pareja de viejitos muy franceses. Como no hablaban nada de inglés y todo mi francés era; Bonjour, Merci y Ca Va, nuestra conversación se basó en sonrisas y en compartir chocolate y galletas.
Llegué en un día soleado, y cuando vi el Mont Blanc por primera vez, sonreí. Caminando por la ciudad, llegué a un lugar donde podía ver el río y encima de él, un puente lleno de flores de colores, y al fondo el glaciar y las montañas. En ese momento, tuve esa loca sensación de estar en el lugar y el momento exactos donde se suponía que debía estar.
Mi primera noche en Chamonix, la pasé en el apartamento de un chico que encontré a través de Couchsurfing. Al día siguiente compré una carpa de 20 euros en Intersport (tienda de deportes al aire libre) y me dirigí al camping "Glacier d'Argentiere" en dónde Ryan, a quien acababa de conocer el día anterior, también estaba acampando. Resultó que él se convirtió en un muy buen amigo y compañero, comenzamos a escalar juntos, y después de un mes de vivir en carpas, encontramos trabajos a tiempo parcial y nos mudamos a un pequeño apartamento. Ryan me enseñó mucho sobre la escalada tradicional y alpina (yo tenía poca experiencia antes) y, como aprendo rápido, en poco tiempo comenzamos a subir al "Vallée Blanch" cada vez que el clima lo permitía. Y si no estábamos ahí, probablemente estábamos acampando en el "Plan de l'Aiguille" o simplemente yendo a practicar escalda deportiva.

Durante ese tiempo escalamos algunas rutas hermosas; Ruta Contamine y Marylene en Point Lachenal. Papillons Arete, y Ruta normal de Peigne en Aiguille du Peigne. Nabot Leon, más de una vez, y Osez Josephine en Aiguille de Blaitière. Rébuffat-Baquet en Aiguille du Midi, la cual es sin duda uno de mis favoritas.
Me encantaría escribir un post completo sobre cada una, pero eso tuvo lugar hace unos años, y no recuerdo cada detalle, solo hechos aleatorios de cada ruta. Pero hay algunos días, que siguen frescos en mi memoria.
Aiguille du Midi, Rebuffat-Baquet.
Subimos en la última telecabina del día para así poder dormir en la estación en la cima de Aiguille du Midi, y a la mañana siguiente, ser los primeros en la ruta. Queríamos escalar lo más ligero posible, así que solo trajimos equipo de vivac con nosotros y encontramos un lugar acogedor para dormir y almacenar el equipo que no necesitaríamos para la escalada. Al día siguiente, nos despertamos temprano, y tan pronto como las puertas de la estación estaban abiertas, bajamos al glaciar. Ryan comenzó a subir el primer largo de la ruta, lo que significaba que yo lideraría el segundo, una famosa fisura en S. ¡Suerte la mía! Fue una escalada técnica en una fisura fina y de alta calidad. Disfrutamos del ascenso de comienzo a fin. Las buenas condiciones y el alivio de no tener a nadie delante de nosotros hicieron que fuera un día perfecto. El último largo de esta vía, que es también el último largo de otras vías vecinas, es una placa equipada que merece un buen intento. En ese momento estaba muy por encima de mis habilidades, de todos modos, quería intentarlo, pero la presión de tener personas de las otras rutas haciendo fila para subir después de mí me hizo optar rápidamente por subirme agarrando lo que fuera para evitar los movimientos del crux. Ojalá alguien me hubiera dicho que me arreglara el pelo, me secara el sudor y me limpiara los mocos de la cara, porque una vez en la cumbre, los curiosos turistas están esperando para capturar a los escaladores en sus cámaras.
Intentamos escalar algunas otras rutas, pero las cosas no siempre salieron según lo planeado, también tuvimos algunos intentos fallidos, como con Guiffra Monaci y Cordier Pillar.
Intentamos, fallamos... lo intentaremos de nuevo.
La primera vez que fuimos a escalar juntos, saltamos en "Guiffra Monaci" en el Éperon des Cosmiques. Ryan se estaba recuperando de una mala caída que había tenido unas semanas antes en la que se había lesionado los dos talones. Pero yo estaba segura de que podía llevarnos a la cima, eran solo cuatro largos, y el crux era solo un 6a. Esa fue mi primera vez liderando una escalda tradicional, y todavía no sé si mis habilidades para encontrar rutas eran simplemente nefastas o si estaba en la ruta correcta incapaz de hacer los movimientos. Terminamos rapeliando después de intentar escalar el 3er largo. ¡Qué decepción! Pero también, qué gran alivio poder simplemente retractarnos.

Otro intento fallido que podría haber tenido un mal desenlace fue Cordier Pillar. Esto fue cerca del final de la temporada, habíamos estado escalando juntos y moviéndonos a través de glaciares y terrenos expuestos durante meses. Llevábamos tiempo planeando esta escalada, íbamos a ser metódicos y cuidadosos. Así que establecimos el bivac cerca de la ruta el día anterior, planeando dormir allí y comenzar temprano. Como sabíamos que encontrar el comienzo de la ruta podría ser un poco complicado, decidimos caminar hasta allí cuando todavía había luz de día, y así poder llegar en la oscuridad a la manaña siguiente. Moviéndonos lenta y cuidadosamente, a través del glaciar (una mezcla de hielo y roca) de vez en cuando había algunas rocas cayendo desde lo más alto, lo que me hacía sentir un poco insegura pero seguía diciéndome a mí misma que mantuviera la calma, estaban cayendo muy lejos, todo estaba bien, así que seguimos moviéndonos.
Ryan iba delante y yo unos metros por detrás cuando pisé una roca del tamaño de mi cabeza, que en cuanto intente moverme un paso más, se salió de su lugar, lo que me hizo perder el equilibrio y empezar a deslizarme ladera abajo sobre mi espalda. Sabía que si quería parar tenía que girar y clavar mi piolet en el glaciar, justo antes de lograr hacer esto la roca me golpeó en la parte posterior de la cabeza, por suerte tenía mi casco puesto, y todavía estaba mirando hacia abajo. Una vez que me detuve, estaba un poco mareada pero estaba bien, lentamente me aparté del camino hacia un lado para que Ryan no dejara caer rocas en mi cuando bajara a encontrarme. Ambos tenemos conocimientos y certificación de primeros auxilios, así que estábamos seguros de que no era nada demasiado grave, solo una pequeña contusión (tuve unas grandes antes, así que supongo que puedo notar la diferencia). Bajamos lentamente, y una vez que llegamos a nuestro campamento, cenamos, bebimos un poco de agua, y nos acostamos temprano para que pudiera darle a mi cabeza una buena noche de descanso. A la mañana siguiente, me sentía mejor, pero no tenía deseos de volver al glaciar, así que en su lugar, decidimos escalar "Nabot Leon", probablemente por tercera vez... Terreno conocido y excelente ruta que me hizo sentir un poco mejor por arruinar nuestros grandes planes con una tonta caída.

Estaba molesta, y no era por la caída en sí. Se trataba más de lo malo que podría haber sido. Seguí pensando en ello durante muchos días después, todo los "Qué hubiera pasado si" seguía viniendo a mi mente "¿Y si la roca me hubiera golpeado en la cara? ¿Y si hubiera estado inconsciente? ¿Y si hubiera necesitado un rescate?".
Creo que nunca le conté a mis padres. Simplemente no quería preocuparlos con mi tonto error. En cambio, me prometí a mí misma ser muy cuidadosa y no dar nada por sentado. Las montañas pueden ser peligrosas. Hay tantos accidentes que ocurrieren, ni siquiera durante la escalada misma, sino durante la aproximación o el descenso. No estoy a salvo hasta que regrese a casa.
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